«Los procuradores pueden enriquecer sus servicios a los abogados gracias a la inteligencia artificial»

Contenido ofrecido por Atomian

Hablamos con Miquel Montero. Devora con fruición ciencia ficción en todos su formatos. Ingeniero industrial y de software, se define como emprendedor en serie: ha fundado diversas compañías de servicios basados en software desde los 20 años. Ahora es CEO de Atomian, empresa dedicada a la inteligencia artificial con una activa vertical en el sector legal, que fundó junto a otros socios en 2014.

Miquel Montero (a la derecha de la imagen), CEO de Atomian, junto a Miguel González, COO de la compañía

Miquel, se dice muy a menudo que la inteligencia artificial, aplicada al sector legal, sólo está arañando la superficie, y que estamos muy lejos de ver lo que es capaz de conseguir.

Más que arañando la superficie, está iniciando un viaje. Si concibes el reto como un viaje podrás definir etapas hasta llegar al objetivo que más o menos todo el sector tiene en mente y que no es demasiado distinto del que otros sectores plantean. En nuestro caso, desde la perspectiva de una empresa que posee una inteligencia artificial completa, identificamos muy claramente que el sector tiene que empezar por enseñar a las computadoras a leer los textos jurídicos de todo tipo, para así poder explotar todo ese conocimiento.

Atomian, la compañía tecnológica que diriges, trabaja en varios verticales, entre ellos el legal. ¿Podrías hacer una comparativa entre los diferentes sectores en los que tenéis experiencia?

Trabajamos mucho en el sector salud, ayudando a hospitales y centros médicos a leer sus informes. Hay un número de procesos administrativos que requieren de la lectura manual de documentos, generando costes muy altos para un sector acostumbrado a las estrecheces presupuestarias.

Trabajamos también para un sector de negocio menos vertical, pero para el que hemos entregado diversos proyectos y creado productos que van a tener mucho recorrido.

Y sobre todo, estamos muy centrados en nuestro crecimiento en el sector legal, un sector para el que tradicionalmente la inteligencia artificial como disciplina no ha sabido generar soluciones lo suficientemente fiables como para convencer a unos profesionales acostumbrados al máximo rigor y para los que un 90% de aciertos, algo que se considera un éxito en la comunidad tecnológica que desarrolla IA, sigue suponiendo un inadmisible 10% de errores. Gracias a nuestra tecnología nos hemos situado en un escenario en el que los juristas nos escuchan, nos piden nuestros productos, así que quiero pensar que estamos aportándoles un gran valor.

En general, aunque la tecnología que mueve a Atomian tiene muchas aplicaciones, hoy todo lo que hacemos es romper las barreras entre el conocimiento estructurado y el conocimiento no estructurado.

El sector legal tiene que enseñar a las computadoras a leer los textos jurídicos de todo tipo, para así poder explotar todo ese conocimiento

Acláranos qué son datos estructurados y qué no lo son. Que una notificación judicial, una demanda o una sentencia tengan una estructura clara no significa que se consideren datos estructurados, ni siquiera semiestructurados...

Los informáticos nos hemos acostumbrado a llamar conocimiento no estructurado a todo aquel que nosotros entendemos pero la computadora no, es decir, mayoritariamente textos. Fíjate que como estamos todo el día trabajando con lenguajes de programación, al lenguaje, lo que estamos usando tú y yo para comunicarnos, le llamamos “lenguaje natural”. El lenguaje natural es la información no estructurada por excelencia, aunque configure un documento que tenga cierta estructura pero que la computadora hasta ahora no ha sido capaz de entender para poder procesarlo.

Déjame que nos pongamos en los zapatos de los inversores. Nos comentaba Quino Fernández recientemente que Legaltech tiene menos apoyo inversor que Fintech porque el legal es un sector que cuesta más modernizar...

No estoy seguro de que esa sea la razón. Más bien pienso que hasta ahora no ha habido soluciones que convencieran al sector, por las razones que te he expuesto antes, y por lo tanto no había dónde invertir. Nosotros hoy somos una empresa tecnológica que ha incorporado juristas en plantilla para crear nuestras soluciones, hemos podido hacer eso gracias al apoyo de nuestros inversores.

Confieso que alguna vez he comentado que legaltech es el pariente pobre frente a otros verticales como Fintech e insurtech, pero tras visitar recientemente Congresos como los de Servicing Inmobiliario o el de Crédito, ambos organizados por CMS, y a través de ellos conocer un poco mejor lo que mueve, por ejemplo, la industria del recobro de deudas, la gestión de recuperación de créditos, creo que voy a replantearme esa idea…

Si te fijas, el sector legal lleva muchos años invirtiendo en tecnología, tanto a nivel público como a nivel privado. Quizá no lo hacen con tanta estridencia, pero al final el sector legal dispone de herramientas como Lexnet para el intercambio de notificaciones judiciales que ya quisieran otros verticales. Hoy todos los despachos grandes tienen un equipo de tecnología que invierte en más y más innovación. Estoy seguro, por lo que a Atomian respecta, que a medida que seamos capaces de entregar soluciones de alto valor veremos cómo más y más actores del sector quieren incorporar todas estas mejoras a sus procesos.

La inteligencia artificial en el sector legal no ha sabido generar soluciones lo suficientemente fiables como para convencer a unos profesionales acostumbrados al máximo rigor y para los que un 90% de aciertos, algo que se considera un éxito en la comunidad tecnológica que desarrolla IA, sigue suponiendo un inadmisible 10% de errores

Tras visitar vuestra web, veo que la computación cognitiva es uno de los pilares de vuestro proyecto. Explícame en qué consiste, pero por favor, y como decía Denzel Washington en ‘Philadelphia’, hazlo como si fuera un niño de 6 años.

Lo intento. Tienes una computadora, de hecho tienes varias porque tu móvil también lo es. Las computadoras llevan décadas haciendo cosas cada vez más avanzadas, algunas sorprendentes, pero en cambio tareas aparentemente sencillas para las personas, como leer un texto y entenderlo, se les siguen resistiendo. La Inteligencia Artificial es el campo de investigación que investiga las nuevas formas algorítmicas, es decir, cómo hacer que las computadoras hagan cosas que antes no hacían. No es una definición aceptada de IA, pero es la mía. Dentro del campo de la IA hay disciplinas como el machine learning, que trata de que una computadora aprenda una tarea concreta sin haber sido específicamente programada para ejecutarla. Nuestro campo, que también incorpora elementos de machine learning, trata específicamente de los algoritmos del cerebro humano, los algoritmos cognitivos. Nuestro objetivo es que las computadoras aprendan a hacer todas las cosas que las personas saben hacer. No es un objetivo ocioso, porque la cosa más importante que sabemos hacer las personas, y los antropólogos te dirán que es la verdadera clave de la hegemonía de nuestra especie, es colaborar. Imagina un futuro en el que computadoras y personas colaboran en sus tareas: la computadora carga con las tareas tediosas y repetitivas y la persona se centra en adoptar valor. Eso es la computación cognitiva, ¡aunque no sé si el niño de seis años seguiría escuchándome con este rollo!

Hablemos de beneficios y te pido que seas muy concreto. Identifica las tareas y los procesos claramente beneficiados por la inteligencia artificial. Es más, sabemos que tenéis un foco muy potente puesto en la Procura, y en Derecho Práctico hemos creado recientemente un espacio al que hemos llamado ProcuraTech. ¿Qué ventajas ofrece por un lado a la abogacía, y por otro, a la procuraduría? 

En Atomian estamos centrados en la lectura de documentos, así que te hablaré concretamente de los beneficios que produce. Tanto en la Procura como en las empresas que inician procesos judiciales de forma masiva, como los reclamadores de deuda, se ha hecho un trabajo ingente de automatización de procesos alrededor de la notificación judicial. Paradójicamente lo único que no se ha podido automatizar hasta ahora, siendo hoy el principal coste, es la lectura de la propia notificación. Cuando la computadora aprende a leer la notificación y a extraer de forma automática todo el conocimiento relevante se pueden iniciar todos los procesos automáticos prácticamente sin intervención humana. Sin duda alguna, esto brinda a los procuradores una oportunidad de oro, la de repensar su servicio, enriquecerlo. ¡Ahora tienen los datos! Imagina lo que pueden hacer teniendo todo ese conocimiento que antes estaba desestructurado, no era explotable y ahora está estructurado. Por tanto, una pregunta clave que pueden hacerse los procuradores es cómo pueden enriquecer sus servicios a sus clientes (es decir, a los propios abogados) gracias a la inteligencia artificial.

Notificaciones Judiciales – Estadísticas de los documentos procesados

La automatización (de contratos, de procesos…) está sin duda en la cresta de la ola. No es imprescindible la presencia de la inteligencia artificial, pero ¿qué le proporcionan tecnologías como el Procesamiento de Lenguaje Natural o Machine Learning para que la automatización consiga resultados, por lo que vemos en algunas herramientas, tan espectaculares?

El lenguaje humano es mucho más complejo que una tabla de una base de datos. Sin inteligencia artificial lo máximo que podríamos hacer es detectar palabras, pero la presencia de una palabra concreta no acredita para nada el significado que puede tener en su contexto. Sin IA es imposible dotar a la computadora de las herramientas necesarias para que realmente entienda un texto. Y en nuestro caso, es nuestro origen en la computación cognitiva lo que nos permite estar tan cerca de la perfección.

Decimos muchas veces que el Derecho, al ser fundamentalmente texto (al menos, a día de hoy) es un caldo de cultivo excelente para la aplicación de tecnologías como NLP y ML, antes mencionadas. No obstante, no deja de tener su complejidad a nivel léxico y sintáctico. ¿Cómo se adapta la tecnología de Atomian a ese escenario?

Esencialmente, en su núcleo, Atomian no es una máquina de NLP. Es un motor de conocimiento universal. Atomian es capaz de aprender cualquier forma de conocimiento, sin restricción. Es sobre esta base que montamos sistemas de interpretación de lenguaje natural. El conocimiento jurídico es altamente complejo, así que desde mi punto de vista sólo una tecnología que aspire a entender todo ese conocimiento como paso previo a saber interpretar los textos legales podrá ofrecer resultados.

Nuestro objetivo es que las computadoras aprendan a hacer todas las cosas que las personas saben hacer, y la cosa más importante que sabemos hacer las personas, y los antropólogos te dirán que es la verdadera clave de la hegemonía de nuestra especie, es colaborar.

Vuelvo a vuestra web y aseguráis que en vuestra solución de automatización de notificaciones judiciales la precisión es de más del 99%. De lo que se infiera que aún queda un margen de error. ¿Cuál es el siguiente paso para corregir esos errores? ¿Es ahí donde interviene el abogado?

Atomian tiene una habilidad muy especial: es capaz de identificar cuándo se está equivocando. En este punto es donde se activa la intervención humana. Y tiene una característica única en los sistemas de interpretación de lenguaje natural: es una inteligencia artificial explicable y gobernable. Son dos términos de sobra conocidos por la comunidad de la IA. El primero se refiere a que comprendemos por qué Atomian entiende una cosa  u otra, y el segundo se refiere a que somos capaces de llevarla hasta resultados del 100% de fiabilidad. La única razón por la que no lo explicamos así en nuestra web es porque mi director de marketing no me deja.

En todo caso, en este proceso de mejora un ingeniero nunca será suficiente, es necesaria la intervención de equipos cada vez más interdisciplinares de juristas, tecnólogos y juristas-tecnólogos.

Me parece muy curioso que no hayas empleado en tu respuesta la combinación tecnólogo abogado. ¿Es más fácil que un abogado adquiera un perfil de tecnología o que un tecnólogo se especialice en Derecho?

Siempre hago ese matiz. Un jurista puede llegar a entender y usar la tecnología, o al menos ese debería ser el objetivo de los tecnólogos. Pero un tecnólogo, para llegar a ser jurista, no puede decir lo mismo. Para ser jurista o abogado hay que estudiar la carrera de Derecho y hacer un master en abogacía. Eso no va a cambiar y me atrevo a rubricar que el futuro de la IA no es aprender a ser abogado sino a ayudar al abogado a hacer mejor su trabajo.

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