«Para un profesional jurídico es fundamental no sólo estudiar tecnología, sino saber entenderla e implementarla en su trabajo diario»

Federico Bueno de Mata es Profesor Titular de Derecho Procesal en la Universidad de Salamanca, donde también es Vicedecano de su Facultad de Derecho, Codirector del Master de Abogacía Digital y Director del Máster en Legaltech y Gestión Digital de la Abogacía, que es uno de los motivos que nos ha llevado a hablar con este apasionado de las nuevas tecnologías: es director de Fodertics (Forum de Expertos y Jóvenes Investigadores en Derecho y TICS) y Vicepresidente de la FIADI (Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática). Y todavía le queda tiempo para dirigir el grupo de teatro de la Facultad de Derecho de su universidad. No te pierdas lo que nos cuenta al final de esta charla sobre el simposio que han organizado junto al Ministerio de Justicia titulado “Justicia y Derecho en Datos”.

Federico, vuestro Máster tiene un nombre Legaltech, y un apellido, Gestión Digital de la Abogacía. Dinos el porqué de ese apellido, teniendo en cuenta que prácticamente la mitad de los módulos del Máster abordan entornos digitales, despachos virtuales, abogacía digital… ¿Tenéis como objetivo concienciar a los alumnos sobre el impacto que está teniendo la revolución tecnológica que vivimos, con un metaverso cada vez más protagonista?

Hay un elemento en este Máster que es el tema de la gestión digital. Para cualquier profesional jurídico es fundamental no sólo estudiar tecnología, sino saber entenderla e implementarla en su trabajo diario. Nos parecía interesante saber gestionar digitalmente la información desde un punto de vista amplio (comunicaciones electrónicas, pruebas electrónicas, automatización de procedimientos) por lo que el enfoque sobre la gestión nos parecía muy importante. Igualmente la gestión digital va más allá de lo que vemos en la web 1 y 2, y hay que empezar a mirar en la web 3, el metaverso. Eso significa que gestionar digitalmente un despacho puede suponer no tener que abrirlo físicamente y hacerlo sólo virtualmente. La tendencia hacia el metaverso va a suponer poder crear servicios en esa realidad extendida. Tengo mis dudas sobre si va a existir un multiverso o un único metaverso, posiblemente nos vayamos a un metaverso de plataformas digitales en el que convivan despachos junto a empresas de formación y otro tipo de empresas.

«Para cualquier profesional jurídico es fundamental no sólo estudiar tecnología, sino saber entenderla e implementarla en su trabajo diario»

Este Máster va tener un formato online, y además me parece reseñable que se lleve a cabo, como todos los años, en colaboración con FIADI (Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática). ¿Qué impacto ha tenido en otras ediciones en Latinoamérica, y qué feedback estáis teniendo este año?

Actualmente ocupo el cargo de Vicepresidente de Formación e Investigación en FIADI, entidad de la que partió la propuesta de organizar un programa formativo global que abordaran estas materias en los países latinoamericanos, y de hecho fue uno de los primeros masters especializados en salir adelante: esta será la cuarta edición. Hablamos de una vocación globalizadora, no tratamos sólo el derecho español, y en el plantel docente nos acompañan expertos de diferentes países de LatAm. Y sobre todo se trata de aplicar teorías generales del Derecho a la legaltech. Queremos tener de alguna manera las pautas globales, independientemente de la jurisdicción en la que nos encontremos, para conocer y entender la tecnología. Creo que hay un componente que deslumbra en el entorno de la tecnología y muchas veces cuando hablamos técnicamente rascamos un poco y vemos que la formación jurídica flaquea. Por ello este Máster quiere proporcionar una base jurídica sólida, porque al final y al cabo, más allá de la evolución tecnológica, todo puede redirigirse a los principios generales del Derecho. No estoy muy de acuerdo con la formación híbrida o los jueces centauro en la que todos tenemos que saber de todo. Tenemos que saber entender y ayudar a todo el mundo.

Es que por mucho que nos digan, el saber sí ocupa lugar, y quien mucho abarca, poco aprieta…

Totalmente. Creo que ahora tenemos un problema de base en muchas universidades y es que no encontramos estos temas en planes formativos de Grado. Estamos diciendo que los profesionales tiene que interactuar con una Administración de Justicia electrónica, tienen que presentar pruebas digitales, tienen que gestionar el despacho virtualmente, pero ni en oposiciones ni en los Grados aparece la tecnología. Para ello nos tenemos que ir a los Posgrados. Recientemente oí al Presidente del Gobierno afirmando que los planes escolares iban a apostar por la tecnología, la robótica, etc. Esa base debería impregnar también el sistema universitario desde el principio, no sólo en los posgrados.

«Posiblemente nos vayamos a un metaverso de plataformas digitales en el que convivan despachos junto a empresas de formación y otro tipo de empresas»

Además, eres Director de Fodertics, el Forum de Expertos y Jóvenes Investigadores en Derecho y TICS. Apuesto a que este Máster está muy inspirado por Fodertics…

Fodertics crea un ecosistema de iniciativas formativas en las que perfectamente podemos identificar a este Máster Legaltech. Esta iniciativa nació hace once años con el afán de sumar a expertos y a jóvenes para generar debates prolijos alrededor de la tecnología. Queremos con Fodertics visibilizar nuevas caras de jóvenes investigadores y abrirles una puerta de entrada para que expongan ante un auditorio especializado sus trabajos, o participar en una obra colectiva con impacto internacional. Queremos que Fodertics sea una especie de vivero de jóvenes talentos.

Déjame decirte que nos parece muy relevante que una universidad como la de Salamanca, con todo el prestigio del mundo pero que no deja de ser una universidad pública, organice programas formativos tan necesarios como este o el Master de Abogacía Digital, que también codiriges.

Actualmente tenemos que diferenciar muy bien lo que es meramente divulgativo de lo que es científico. Por eso apuesto por esa base que tiene que dar la academia y que la diferencia de otras iniciativas. El afán de estos posgrados no es sólo formar. Todos tienen un TFM en los que el alumno vuelca lo que ha aprendido y que tiene una proyección futura en formato de publicación a través de la cual se puede dar a conocer entre la sociedad científica.

Por otro lado, podríamos tener un debate sobre si estamos ante una rama autónoma de derecho digital o tecnológico, o si por el contrario es una rama que afecta a otras áreas de conocimiento. Ya en 2017 el Parlamento Europeo advirtió que el Derecho tenía que cambiar con las propuestas normativas de robótica, y ahora con la propuesta de Reglamento de abril de 2021 sobre inteligencia artificial en la que ya nos advierte sobre la necesidad de regulación para evitar que el tsunami nos pase por encima.

Hemos identificado una serie de temas en el plan docente de vuestro Máster muy diferenciales y que creemos aportan valor. El primero de ellos es un módulo al marketing digital, al martech. ¿Por qué esta materia en un posgrado de una Facultad de Derecho?

Creemos que la formación multidisciplinar es muy necesaria y que la persona que gestione el despacho tiene que saber vender funcionalidades, y una de las funcionalidades es saber estar en la red y saber vender tu producto. La forma de acercarse a los servicios legales ha cambiado. Conceptos como el posicionamiento, SEO, SEM, etc., creemos que son muy necesarios y el profesional que se dedique a ello lo tiene que entender de tal manera que pueda contratar con todas las garantías un servicio de este tipo.

Federico, dedicáis un módulo a la informática forense, poniendo el foco en ese colectivo de profesionales que nosotros consideramos tan valiosos como son los peritos informáticos. Unos profesionales que cada vez tienen más protagonismo en Sala en tanto en cuanto las pruebas cada vez más tienen naturaleza digital.

Totalmente de acuerdo. Mi tesis doctoral trató la prueba electrónica y además tengo un libro sobre ello editado por Tirant. En esa tesis ya apuntaba, ante de que se pronunciara el Tribunal Supremo, que la pericial informática es el último punto del laberinto cuando empezamos a impugnar la autenticidad de la prueba, o cuando partimos de que la prueba electrónica es una prueba volátil. La apuesta que hacemos con este módulo tiene un ámbito privado pero otro conectado con la Administración de Justicia, en la que quizás habría que repensar la labor del perito informático. ¿Por qué? Si no hay una obligación de una pericial judicial en todos los casos, podemos llegar a ‘pervertir’ el sistema y estar ante una privatización encubierta de la Justicia. Sobre todo porque si todos los profesionales van a tener que acudir tarde o temprano a un perito informático tendríamos que ver que es lo que puede hacer la administración con este colectivo. Igual que hay Letrados de la Administración de Justicia u otro personal auxiliar, ¿por qué no incorporar de facto peritos informáticos en los juzgados? Van a ser las personas que van a ayudar al juez a entender y valorar esa prueba, hay que ir más allá de la actual configuración que se le da al perito judicial.

Nos parece muy estimulante esa idea. Si el Letrado de la Administración de Justicia da fe de lo que ocurre en un juzgado, un perito informático da fe en cierto modo de la veracidad, inalterabilidad, etc., de una prueba digital. Pero cambiemos de tercio porque nos llama mucho la atención lo siguiente: dais mucho protagonismo en el Máster al compliance, y muy especialmente veo que destacáis la responsabilidad penal de un despacho virtual.

Justamente el compliance es una de las partes que consideramos fundamentales en la gestión digital de un despacho. Saber cuáles deben ser los parámetros, sanciones, regímenes de cumplimiento y hacerlo en un formato puramente digital creemos que está en el ADN de la legaltech. El tema del cumplimiento en este tipo de despachos, ya tengan perfil startup o firma mediana o grande, tiene que estar pilotado por profesionales que sepan hasta dónde pueden llegar y que sepan organizar internamente al personal que van a tener a su cargo. El compliance no podía faltar porque además tiene un gran tirón a nivel nacional e iberoamericano.

Vamos terminando con el módulo que dedicáis a la Administración de Justicia, y también a otro en el que abordáis las soluciones extrajudiciales, esos MASC que están muy presentes en el plan de reformas normativas vinculadas al Plan Justicia 2030. A finales de 2021 publicaste el libro “Hacia un proceso civil eficiente: transformaciones digitales en un contexto pandémico”, editado también por Tirant.  Con todas las novedades que se esperan, ¿crees que este libro va a precisar pronto una nueva edición?

Seguramente tendremos que actualizarlo una vez los Proyectos de Ley salgan adelante. Se han dado pasos muy importantes porque para los procesalistas hay tres elementos muy importantes. Además de los MASC están también los ODR, las soluciones online de controversia, con un gran componente tecnológico. También tenemos que a nivel de eficiencia organizativa hay un aspecto tecnológico muy fuerte, ya que se habla de cambiar los juzgados de paz por oficinas digitales. Y finalmente como tercera pata aparece el proyecto de eficiencia digital, que afecta a los juicios virtuales, y que contiene una actualización muy potente y necesaria de la Ley 18/2011, aportando una idea fundamental que es la de poner fecha al problema de la interoperabilidad entre sistemas que existe actualmente en la Administración de Justicia. Se marca el año 2025 para alcanzar esa interoperabilidad efectiva entre los diversos sistemas. Me consta que hay una apuesta real por parte del Ministerio de Justicia, y también una inversión importante, para que en esta ocasión se llegue.

Igual que hay Letrados de la Administración de Justicia, ¿por qué no incorporar de facto peritos informáticos en los juzgados? Van a ser las personas que van a ayudar al juez a entender y valorar esa prueba.

En esta reforma también identificamos como muy importante la gestión del dato en la Justicia. ¿Crees que se pone el foco en ello con la fuerza suficiente o quizás se hace todavía de una forma tímida?

La justicia orientada al dato es uno de los puntos fundamentales del Plan Justicia 2030 porque permitirá emplear el open data judicial para poder tomar decisiones dentro de la administración pública. Esto ayuda a la Administración de Justicia a nivel organizativo pero también a generar confianza entre la ciudadanía. Lo que falta es más publicidad y mayor cultura. En este sentido, los próximos 17 y 18 de octubre organizamos junto al Ministerio de Justicia el Primer Simposio sobre Justicia y Derecho en Datos, cuyo objetivo es abordar el papel de los datos para el buen funcionamiento de los servicios públicos, así como para ofrecer un servicio ágil, eficaz y eficiente a la ciudadanía.

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