«Legaltech va a ser tan importante como el Fintech»

Coincidimos en el 3er. Congreso Nacional de Servicing Inmobiliario organizado por CMS Group con Josep Servent, CEO de EMC Software Jurídico, y Darío Hernández, Managing Director en Alariam. Estas dos compañías, con una significativa vinculación cliente/proveedor, han lanzado recientemente LegalShelter, la primera incubadora de proyectos legaltech en España. Y hablamos con ellos para que nos contaran más cosas sobre esta más que interesante propuesta.

Sois dos compañías muy consolidadas, ¿por qué habéis elegido el formato incubadora, y no una lanzadera?

Josep Servent (EMC). Las incubadoras buscan arrancar proyectos cuando todavía son sólo una idea, mientras las lanzaderas buscan proyectos más maduros. Con LegalShelter queremos apoyar esas primeras ideas, poderlas validar y proporcionar un entorno de trabajo donde el emprendedor no tenga que realizar ninguna inversión y pueda empezar a crear sus productos. Solucionar sus dudas y hablar con el mercado antes de tener ese producto mínimo viable. Entendemos que todo eso sólo se puede hacer en una incubadora.

Darío Hernández (Alariam). Queremos acompañar a los proyectos desde su propia germinación. Ayudar a un proyecto ya desarrollado a financiarlo, a acelerarlo y a colocarlo en el mercado es interesante, pero nos lo parece mucho más ponerte unos pasos atrás, en el inicio de la idea y ayudar a esos equipos a esculpirla, proyectarla hacia el futuro y apoyar el diseño de esos productos y servicios desde el principio.

Vayamos un poco más allá: ¿Qué retorno esperáis con este formato?

JS. No nos engañemos. Dejando a un lado la imagen de marca, que se refuerza mucho, lo hacemos probono, por el bien de la comunidad. Nos gusta el impacto reputacional, pero no es nuestro fondo. Creemos que el ecosistema debe crecer, y esta es nuestra fórmula para que lo haga, porque con un ecosistema grande ganaremos todos empresarialmente. Me apetece e ilusiona apoyar nuevos proyectos, que no se nos han ocurrido a nosotros pero que hay otras personas que los llevan adelante.

Darío, ¿es beneficioso invertir en innovación?

DH. La respuesta es un sí rotundo y con mayúsculas. No hay mayor retorno que la capacidad de crear un ecosistema  en el que nuestros proyectos puedan aportar mayor valor a nuestros clientes. Ahí es donde está nuestro retorno.  Al final el ROI en la innovación es algo intangible, es algo  abstracto, no se mide en cifras ni se analiza en un Excel. Tanto en EMC como en Alariam tenemos claro que el proceso de innovación es como un viaje sin estación de destino, un viaje que no acaba nunca.

Me parece no sé si muy curioso o también muy significativo que este proyecto haya nacido de la alianza entre una empresa de gestión de recuperación de créditos impagados y un proveedor de tecnología legal. ¿Vuestra relación cliente/proveedor ha beneficiado al proyecto?

JS. Nosotros empezamos a trabajar con Alariam proveyéndoles de módulos para su desarrollo de software y pronto nos dimos cuenta de que teníamos muchos puntos en común. Entendimos que para que los negocios fueran más rentables era necesario que la tecnología en el sector jurídico creciese. Estuvimos explorando fórmulas y vimos que era muy importante apoyar los productos de base, ideas disruptivas que necesitan un sitio en el que crecer, y llegamos a la conclusión de que un primer paso rápido, fácil de hacer y que se ajustaba a nuestras estructuras era crear una incubadora.

DH. La respuesta está en la propia pregunta. Alariam es algo más sofisticado que una empresa de recobros, ya que incluimos en nuestra propuesta, por ejemplo, servicios relacionados con el mundo del big data. Por nuestra vocación de innovar y de ser un negocio más eficiente y más escalable, con capacidad para gestionar grandes volúmenes sin tener que destinar grandes recursos apoyándonos en la tecnología, surgió esa relación con EMC. Y muy pronto nos dimos cuenta de que nuestra relación cliente/proveedor tenía que ir un paso más allá y convertirla en un partnership real. Hay una importante sinergia de cooperación y de integración entre ambos proyectos por la tecnología, el conocimiento y sobre todo la visión estratégica.   

En la web de LegalShelter veo que empleáis conceptos como ‘banco de pruebas’y ‘entorno seguro’. Esa música suena mucho a sandbox legal.

JS. Un sandbox es más complejo pero sí es cierto que queremos preparar modelos suficientemente completos con datos a los que tenemos acceso convenientemente anonimizados para que las startups puedan preparar sus proyectos con datos reales, no con datos imaginados. Proyectos de business intelligence, data analytics o inteligencia artificial necesitan esos potentes bancos de datos para poder contrastarlos y a veces necesitas ese volumen antes incluso de tener el producto mínimo viable. Nosotros tenemos la capacidad de hablar con empresas para que nos permitan trabajar con sus datos totalmente anonimizados y conseguir que digan que sí en su mayoría porque es bueno para el ecosistema.

Estamos viviendo un notable incremento de incubadoras y lanzaderas especializadas en proyectos legaltech, algo que nos parece la mejor de las noticias. En Derecho Práctico hablamos a menudo de Cuatrecasas Acelera, el Lab Emprendimiento Jurídico de la Fundación Mutualidad de la Abogacía, el flamante DAS Innovation Lab, incluso también la incubadora legaltech de la Alianza Latinoamericana de Innovación Legal. Sin que esto sea una competición entre estas iniciativas tan necesarias, ¿qué valor diferencial aporta LegalShelter?

JS. Creo que somos un complemento. Trabajamos en una fase inicial y queremos crear un entorno de colaboración en el que los proyectos vayan subiendo escalones. Es decir, cuando un proyecto supere la fase de LegalShelter pueda acceder a una lanzadera con la que previamente hayamos alcanzado un pacto para que los emprendedores conozcan qué partes de su propuesta son importantes para que sea acelerable y se pueda presentar a una ronda de inversión. Si estas cosas las tienes claras cuando diseñas tu plan de negocio focalizas muy bien el proyecto. En LegalShelter queremos hablar con todo el mundo para que nuestros proyectos tengan un camino muy claro de crecimiento en función de sus características.

DH. Creo que aportamos como gran valor diferencial nuestro profundo conocimiento del ecosistema jurídico, con una experiencia acumulada entre las dos compañías de más de 20 años, desarrollando tecnología o evolucionando productos y servicios apoyándonos en tecnologías disruptivas. Sin olvidar que tenemos grandes clientes, una gran visión de mercado y unas volumetrías de gestión que nos permiten testar y validar los productos.

JS. Una de las ideas que queremos transmitir es que los proyectos incubados van a ser soberanos. Podrán pedir nuestro consejo pero será decisión suya seguirlo o no. Los proyectos los van a llevar los emprendedores, al contrario de lo que ocurre con las aceleradoras o business angels que toman posiciones   

Josep, nosotros coincidimos precisamente hace unas semanas en la presentación del DAS Innovation Lab en Barcelona, en la sede de Aticco Lab, que apoya esta iniciativa.

JS. Se trata de uno de los contactos que queremos trabajar porque nos interesa mucho colaborar con DAS para poderles aportar proyectos que tengan cabida en su ecosistema emprendedor.

Os pido que aterricemos más los pilares de LegalShelter, y concretamente todo lo que habéis pensado alrededor del mentoring. ¿Qué perfiles tendrán los mentores? ¿Podemos identificar a alguno de ellos?

JS. Los perfiles de mentores van a ser muy claros. Ya hemos seleccionado a varios pero prefiero que presentemos todo el panel antes de identificarlos. Los mentores tendrán un perfil muy diverso, desde el mentor legal hasta el económico y financiero pasando por el tecnológico. Nos interesa especialmente la cuestión de procesos jurídicos, cómo las organizaciones gestionan estos procedimientos. En legaltech se aplica mucho la automatización de procesos jurídicos, como la gestión de un cobro o de un título. Esos mentores van a solucionar las dudas y validarán los modelos. Y los emprendedores, de hecho, van a trabajar con los que pueden ser potenciales clientes de su startup.

DH. Estamos ultimando el pool de mentores, efectivamente, y los iremos anunciando a su debido tiempo.

Nos interesa especialmente la cuestión de procesos jurídicos, cómo las organizaciones gestionan estos procedimientos

¿Cuáles son vuestras expectativas? Sabemos que Los participantes tendrán desde el 2 de enero de 2022 hasta el 28 de febrero de 2022 para presentar sus proyectos.

JS. Lo curioso es que ya hemos recibido candidaturas antes del lanzamiento. En todo caso, tras este periodo, seleccionaremos los tres proyectos más interesantes, y se les planteará tres retos por el panel de mentores en un día de hackaton para que los solucionen en ese momento.  Con esas soluciones se seleccionará uno o más proyectos para darles apoyo.

Darío, ¿primáis la calidad sobre la cantidad?

DH. Efectivamente, pero me atrevería a decir que primamos la innovación y la disrupción frente a la convencionalidad. El espíritu, el ADN de LegalShelter como incubadora legaltech es ser un catalizador del cambio.

El espíritu de LegalShelter como incubadora legaltech es ser un catalizador del cambio

¿A qué nicho legaltech os gustaría que apuntaran los proyectos que se presenten a LegalShelter? No podemos olvidar que aspectos como la automatización está en vuestras entrañas, tanto en Alariam como en EMC.

JS. La categoría inicial es legaltech en genérico. Evidentemente estamos muy focalizados, como bien has dicho, en automatización, machine learning, etc. Cualquier proyecto interesante será muy bien acogido. Pero nosotros lo que queremos es aportar nuestra experiencia, que no está en marketplaces jurídicos, por ejemplo, sino en automatización, tecnologías de conectividad… Ahí es donde realmente aportamos valor y conocimiento. 

Otro de las factores que nos parecen interesantes en LegalShelter es el que gira alrededor de los equipos de desarrollo. ¿De qué estamos hablando exactamente? ¿Qué perfiles tendrán y qué funciones acometerán?

JS. En EMC tenemos mucha experiencia en el desarrollo de soluciones para el sector legaltech. Por eso queremos que la incubadora esté en el mismo espacio físico que EMC, para que tengan acceso directo a la hora de solucionar sus dudas. En nuestro día a día tocamos todas las tecnologías que se emplean en el sector legal y nos resulta muy sencillo decir qué tecnología se va a adaptar más a tu proyecto: por ejemplo, si quieres hacer esto utiliza machine learning, si vas a trabajar procesos emplea mejor esta base de datos con este lenguaje, etc. Eso también es parte del mentoring.

DH. Este fue uno de los puntos que provocó el ‘enamoramiento’ entre Alariam y EMC. Ellos tienen un equipo de desarrolladores con una experiencia extraordinaria en el diseño de herramientas legaltech, y Alariam procede de la fusión de dos compañías, Racmo Gestión y Corporación Legal, que desde siempre han tenido en su ADN la transgresión y la innovación tecnológica asociada a la gestión legal. También tenemos equipos de desarrolladores internos y hay una gran sinergia entre nuestros respectivos equipos. Más allá de estos perfiles tecnológicos, creo que estamos construyendo un equipo de perfiles profesionales transversales, en el que también trabajan perfiles operativos y legales. Estos perfiles heterogéneos son los que van a hacer la magia de apoyar a estos proyectos innovadores. En Alariam estamos gestionando desde un punto de vista contencioso, procesal y legal, con nuestra red de Procura y nuestra red de letrados internos, unos  700.000 procedimientos judiciales vivos en España y transaccionamos del orden de 1.3 o 1.5 millones de notificaciones judiciales al año, entre 6.000 y 8.000 al día. Presentamos al año aproximadamente 1 millón de escritos a los juzgados y tribunales. Todo ese volumen no podríamos gestionarlo sin el apoyo de la tecnología, sin el apoyo de EMC. Sin ellos, necesitaríamos una legión de personas, hablaríamos de un negocio ineficiente. El secreto de nuestra sinergia empresarial y la de LegalShelter es la construcción de ese equipo transversal y multidisciplinar.       

El secreto de nuestra sinergia empresarial y la de LegalShelter es la construcción de un equipo transversal y multidisciplinar.       

Vemos en vuestra web que los proyectos ganadores dispondrán de un espacio de trabajo. Puede parecer un detalle menor, pero nos gustaría saber en qué condiciones trabajarán esos equipos.

JS. Así es. En nuestras nuevas oficinas de Barcelona ya hemos dedicado un espacio a la incubadora, con alrededor de 6 mesas y muy cerca de nuestro equipo. Para un proyecto recién nacido poder ahorrar los costes de una oficina o un coworking, y que además apoyen tu idea, solucionen tus primeros problemas legales (por ejemplo, cómo aseguro el pacto de socios) nos parece muy importante. Tenemos previsto hacer esto mismo en la sede de Madrid.  

DH. Entre EMC y Alariam sumamos muchísimos metros cuadrados en Madrid y Barcelona para poder dotar de espacio físico a esos proyectos, además de facilitarles el trabajo en remoto.

Me parece una idea muy potente que esos equipos no estén en un coworking en el que recibir  puntuales visitas de vuestros mentores y equipos, sino que se alojarán en las tripas de vuestras respectivas organizaciones. Josep, me decías antes que los fondos de inversión no conocen el ecosistema legaltech, no ven retorno en este vertical. ¿Sólo son los fondos de inversión o los inversores en general? Y ya puestos, os pregunto a los dos por el papel de los inversores en LegalShelter.

JS. LegalShelter no está pensado para los inversores por ser incubadora. Estarán las rondas semilla o capital semilla para empezar a construir algo, inversiones muy pequeñas que normalmente proceden de amigos, familiares, etc. Pero sí que queremos dar a conocer lo que puede representar legaltech a los grandes inversores, a los que llamamos inversores de rondas de tipo A. Tienen que empezar a ver que este sector está cambiando y que va a generar muchísimo negocio. Eso todavía no lo ven, y para muestra un botón: uno de los inversores más potentes de Barcelona sacó recientemente una lista de los siete sectores donde invertir y legaltech no estaba entre ellos. Hay un desconocimiento del potencial del sector legal, y los que estamos dentro sí que sabemos de las capacidades y volúmenes inmensos de transacciones que gestionamos. En LegalShelter vamos a hacer esa labor evangelizadora para dar a conocer el impacto que puede producirse cuando en este sector se elimine esa capa de manualidad en los procesos y migren a un sistema más automatizado en el que las personas actúen para aportar verdadero valor.    

DH. Ese es el objetivo, y será beneficioso para todo el ecosistema legaltech. La idea es que nuestro proyecto tenga la capacidad de beneficiar a todos los operadores del sistema legal.

En LegalShelter vamos a hacer esa labor evangelizadora para dar a conocer el impacto que puede producirse cuando en este sector se elimine esa capa de manualidad en los procesos y migren a un sistema más automatizado en el que las personas actúen para aportar verdadero valor.    

JS. Es que estoy convencido de que una gran parte del sector legal no sabe que existen eventos como este Congreso Nacional de Servicing Inmobiliario.  De hecho, yo mismo lo desconocía hace un año. Y eso ocurre porque no se entiende cómo está construido y cómo funciona el sector legal: es lo que queremos dar a conocer.

Por cierto, muy pronto, los días 10 y 11 de noviembre, se celebra el Congreso Nacional de Crédito, también organizado por CMS Group, con mucha presencial de operadores del mundo jurídico y legaltech y la colaboración académica de Fundación FIDE. ¿Cómo veis la industria legaltech dentro de tres años? Antes de contestar, Josep, quiero recordar una respuesta tuya cuando en un vídeo que publicamos en Derecho Práctico te preguntamos por qué habían desaparecido tantas legaltech, y aseguraste que muchas empresas de esta industria ni siquiera deberían haber nacido, ya sea por un modelo de negocio erróneo, por un desequilibrio entre las partes tech, legal y marketing, etc.

JS. Creo que en tres años, incluso en dos, la manera de hacer las cosas en este sector va a ser radicalmente diferente. Hay muchos procedimientos que van a mejorar si trabajamos en un mejor entendimiento entre las partes. Legaltech va a ser tan importante como el Fintech.

Mira por dónde, ya tenemos el titular…

DH: Más allá del deseo, es una obligación: creo que debe haber cambios. COVID nos ha dado una lección: o damos ese salto y empujamos al resto de operadores jurídicos a dar el salto de la transformación digital, o inevitablemente se genera un gap en la comunicación de esos operadores que lo hace inviable. En este país se cerró durante dos meses y medio la actividad judicial porque la Administración de Justicia no tenía los medios para interrelacionarse y comunicarse con el resto de operadores. Los que estábamos al otro lado de la relación sí habíamos hecho ese viaje al ámbito digital, pero no lo hizo la Administración de Justicia. El COVID nos ha enseñado que tenemos que ayudar a los que se han quedado rezagados en ese proceso de transformación digital. En tres años creo que veremos un sistema legal significativamente distinto al que tenemos hoy en día: mucho más digital, interconectado y eficiente, siendo esta última una de las variantes clave para que todo funcione mucho mejor.

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