Inteligencia Artificial Generativa para departamentos legales: ¡No alucinemos!

El pasado 27 de septiembre asistimos (y disfrutamos) de la primera de las sesiones del Ciclo In-House Tech, iniciativa auspiciada por la firma legal Écija y LOIS, consultora de transformación digital legal. Esta mesa redonda llevó por título “IA generativa para departamentos legales”, y en ella intervinieron Eva Bruch, socia de LOIS, y Paul Handal, socio legaltech de Écija, moderados por Jesús Martín, responsable del área de datos y medición en Google. Analizaron los últimos avances en la inteligencia artificial y sus efectos inmediatos y futuros sobre los departamentos legales, siempre desde un enfoque práctico. Insistimos en ese enfoque práctico, porque es de agradecer que estos profesionales aterrizaran su mensaje con tips y casos de uso en las asesorías jurídicas. En este sentido, hay que mencionar de forma especial a la firma dirigida por Alejandro Touriño, con un Paul Handal muy activo en el ecosistema de tecnología e innovación legales, que está convirtiendo a ECIJA en la sartén del legaltech (permítenos la gracieta) en España y Latam, donde están cocinando muchas y valiosas iniciativas y proyecto.

Como decimos, se quiso transmitir un mensaje muy práctico y también muy realista, evitando a toda costa las alucinaciones que a veces nos invaden cuando hablamos o escribimos sobre IA generativa como panacea de todos los males de la humanidad. Eva Bruch marcó el terreno del estado actual de las asesorías jurídicas confirmando que, como ya suponíamos, en España son áreas “muchas veces pequeñas y poco dimensionadas”, y posiblemente por ello están desbordadas de trabajo y de estrés. Y qué mejor escenario para que la IA, que “nos ha pillado por sorpresa”, se ofrezca como un “vehículo para eficientarlas”. Eva también advirtió que el grado de conciencia de la IA generativa es mayor en los departamentos legales que en los despachos, llevando la delantera en su adopción. Eso sí, volvamos a la realidad: “Todavía muy pocas lo están haciendo”.

Paul Handal ofreció datos tan interesantes como que “la IA generativa, actualmente, sólo es usada por los innovadores y por los early adopters”, mientras que ese nicho identificado como early majority, “espera a ver cómo les va”. Es decir, esperamos a ver si vuelven los primeros colonos del oeste, y si lo hacen con sus respectivas cabelleras, será el momento de adoptar esa tecnología. Otro dato de impacto: según un informe de Goldman Sachs Investments sobre la automatización por IA, en el 40% de las tareas de legal los juristas serán reemplazados, y en el 60% esta tecnología será un complemento de los profesionales jurídicos. Se nos ocurren muchos trabajos de alto valor añadido que desempeñar con el tiempo que proporciona ese 40% de tareas que la tecnología hace mucho mejor que nosotros y de forma más precisa.

Paul también puso el foco en una idea clave: es fundamental “diseñar una estrategia tecnológica”. Y eso pasa por “tener los datos bien estructurados”, que es “una fase previa a la implantación de ChatGPT”. Es decir, trabajemos para que al aterrizaje de la tecnología en nuestra organización se haga en una pista despejada y limpia, y no en un campo de coles.

En resumidas cuentas, muy plausible nos pareció ese tono realista, y a la vez positivo, del discurso. De hecho, tengamos en cuenta las reflexiones de Richard Susskind que Sara Molina compartía en el Blog de Innovación Legal de Abogacía Española esta misma semana, y que a grandes rasgos serían las siguientes:

  • La mayoría de las afirmaciones a corto plazo sobre su repercusión en abogados y tribunales exageran enormemente su impacto probable.
  • La IA no transformará los servicios legales y judiciales en los próximos dos años, pero lo hará a fines de la década de 2020 en adelante.
  • El cambio será incremental en lugar de un gran cambio repentino.

Por cierto, no dejes de pinchar en el enlace de Abogacía Española porque el post de Sara aporta una información más que recomendable sobre el uso de la IA generativa vinculado al reto de las asesorías jurídicas de ser business partner, o también analizando otro reto, en este caso de todos los profesionales jurídicos: claves para ser un buen legal prompter.

Pero volvamos a la intervención de Eva Bruch, porque compartió unos consejos, unas buenas prácticas, que no deben caer en saco roto. Destacó la necesidad de una formación permanente en las asesorías jurídicas, y apuntó a conocimientos como saber qué es un prompt, cómo se entrena un bot, etc.  También enfatizó en la obligación de la implicación del área IT de la empresa en la implantación de la tecnología. Algo que, aunque parezca obvio, no se observa lo suficiente. Esa implantación debe hacerse con cabeza, afirmó Eva, con una finalidad, con el sentido común de toda la vida.

Acabaremos con ese otro tipo de alucinaciones que tan mala fama está dando a esta tecnología, especialmente a ChatGPT. Por ahí iba otra de las buenas prácticas que planteaba Eva: ojo con las alucinaciones. “Incluso con un data set propio”, como ya advierte Harvey, la solución de IA generativa específica para el sector legal creada a principios de 2022 que ya es utilizada en firmas como Allen & Overy, PWC y Cuatrecasas. Eva y Harvey también coinciden en ver la anonimización como una buena práctica imprescindible. En este tema, te recomendamos que no pierdas de vista la startup Nymiz, que anonimiza y seudonimiza documentación, y que la vemos muy presente en diversas compañías legaltech.

Nos parece muy relevante cómo las legaltech que desarrollan soluciones de investigación legal con IA generativa subyacente comunican intensamente que el riesgo de alucinaciones es mínimo. Por ejemplo, vLex dejaba claro ayer en la nota de prensa a través de la cual anunciaron el lanzamiento de su nueva herramienta Vincent AI que “ha diseñado un sistema que únicamente procesa información y conocimiento que se encuentre en su base de datos, de manera que se garantiza la certeza y la actualización permanente del contenido con el que se generan las respuestas”. Algo parecido argumentaba Manu Mateos en este vídeo en el que conocimos cómo funciona GenIA-L, la flamante propuesta de Lefebvre. Esta mensaje es extrapolable a despachos y departamentos legales, aunque si recordamos las palabras de Paul Handal no basta con trabajar con un repositorio propio: es necesario diseñar una estrategia tecnológica, trabajar con la tecnología adecuada y tener los datos bien estructurados y revisados, una fase previa a la implantación de la inteligencia artificial generativa.

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