Eugenio Ribón, Decano del ICAM: «La gestión y la innovación en los despachos supondrán un punto de inflexión para el propio ejercicio de la abogacía»

Ayer miércoles, 5 de julio, se celebró la primera edición del Congreso en Derecho Empresarial: Inteligencia Artificial, Legaltech y Compliance organizado por UNIE, universidad creada desde un grupo empresarial: forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de educación superior de Grupo Planeta. Nos interesó especialmente el enfoque de este evento porque permite analizar cómo legaltech y la inteligencia artificial ‘aterrizan’ en áreas como la propiedad intelectual, la propiedad industrial y el compliance, algo que debería producirse en más ocasiones. Eugenio Ribón, Decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, intervino en la mesa inaugural de este Congreso, y aprovechamos la ocasión para conocer sus impresiones sobre legaltech, el mundo universitario, las secciones del ICAM de gestión e innovación, IA, y robótica, la transformación de las profesiones jurídicas y su prometedora alianza con el Colegio de la Abogacía de Barcelona.

Decano, has formado parte de la mesa que ha inaugurado este Congreso. ¿Qué te ha parecido esta mezcla tan sugerente entre compliance, propiedad intelectual, legaltech e inteligencia artificial?

La realidad que estamos viviendo es que estamos en un salto exponencial histórico. Va más allá de lo que fue el salto de la revolución industrial en su momento, y en pocos años tendremos un nuevo escenario. Este escenario hay que tratarlo desde el punto de vista académico, desde el punto de vista de la universidad, y tiene que ir acompañado también con la visión práctica de aquellos que ejercen la profesión de la defensa de los derechos, en este caso de la abogacía. La temática es absolutamente acertada y prueba de ello también es la reciente regulación aprobada por la Unión Europea, sobre todo en materia de inteligencia artificial. Muy relevante es el hecho de que la regulación de inteligencia artificial haya sido aprobada por la Comisión, no sólo del Mercado Interior, sino por la Comisión de Libertades Civiles, que pone el acento precisamente en ese escenario al que nos enfrentamos. En definitiva, hay que dar la bienvenida a todas estas tecnologías que, bien aplicadas, no harán sino una vida mejor y una sociedad más justa.

Nos parece muy necesario que hayan vinculado legaltech, inteligencia artificial al cumplimiento normativo, a la ciberseguridad y a la ética empresarial.

Absolutamente relevante. Legaltech e inteligencia artificial tiene que venir asentadas sobre las patas esenciales en las que nos estamos construyendo como sociedad, que son los criterios de sostenibilidad, los criterios ESG, y eso significa que ahora cualquier desarrollo será sostenible o no será.

Y además, esos criterios ESG son muy valorados por los inversores socialmente responsables.

Los criterios ESG ya no son una opción, son una base de la que debemos partir.  En ese sentido, también el propio Colegio de la Abogacía de Madrid ha seleccionado los criterios ESG sobre los que va a construir este próximo mandato de modo inminente.

Los colegios de abogados debéis ser un pilar para la transformación de la abogacía, y no sólo digital, sino global. En este sentido, te pregunto sobre dos de las numerosas secciones que habéis creado en el ICAM. En primer lugar, la de inteligencia artificial, robótica y realidad aumentada. ¿Qué planes tenéis para esta sección de cara de este año?

Esta sección va a ser una de las que aporten una visión clave de lo que es la nueva abogacía. La constituimos hace ya unos años, y en el nuevo escenario regulatorio abierto por la Unión Europea, y también teniendo en cuenta el nuevo organismo independiente de inteligencia artificial que tiene su sede en A Coruña, el ICAM quiere ser un interlocutor en el proceso de elaboración normativa. No se trata solo de hacer una labor de lobby bien entendida en el sentido de presión, sino de ser quien pueda alertar de un modo temprano de aquellos déficits que presenta la norma o esas lagunas que detectamos en nuestra sociedad. En definitiva, la abogacía es la que  diagnostica en primer lugar cualquier cualquier alerta, y en este contexto queremos es partícipes de ese proceso de elaboración normativa, aportar nuestra visión y tratar de cumplir uno de nuestros fines que, en definitiva, es la construcción de una sociedad mejor.

Queremos también mencionar especialmente vuestra sección de innovación y gestión del despacho, que estará liderada por Sara Molina y José Ramon Moratalla, dos profesionales excelentes, diferentes y complementarios de los que somos muy fans. Esta sección promete deparar muchas alegrías y contenidos útiles y prácticos a los colegiados. ¿Cómo ha sido el proceso de designación de estos dos copresidentes?

Sara y José Ramón, efectivamente, son dos dos presidentes de sección extraordinarios. La selección de los presidentes de secciones se realiza en Madrid a través de un proceso libre y de pública concurrencia en la que se convocan esas presidencias para que cualquier colegiado pueda presentarse sobre la base de unos elementos. En primer lugar, se analiza la trayectoria curricular de los presidentes, y en segundo lugar, el proyecto de desarrollo de la sección. En este caso, el proyecto de desarrollo que presentaron fue extraordinariamente atractivo y vanguardista. Y es que, en definitiva, la gestión y la innovación en los despachos supondrá también un punto de inflexión para el propio ejercicio de la abogacía. Y aquí hay que tener en cuenta que, precisamente a través de esta sección, se pretende ofrecer los elementos más útiles para que también los pequeños y medianos despachos puedan estar en la misma línea de competitividad que las mayores empresas jurídicas.

Porque la innovación y la gestión no entienden de tamaño del despacho...

Efectivamente. Tenemos que ser conscientes de que tal y como está el mundo hay que implementar dentro de los despachos de cualquier tamaño esos procesos de digitalización, de innovación y de gestión avanzada, y precisamente la incorporación de esos procesos va a ser lo que va a permitir un equilibrio de fuerzas entre el despacho más artesanal o más convencional que ha sabido adaptarse a ese nuevo proceso, y las grandes estructuras dotadas de una mayor capacidad. Y en este contexto estarán en igualdad de oportunidades para competir.

En vuestra Junta hay mucho talento, muchas mujeres con talento y además mucha abogacía en house. ¿Es algo casual o lo tuviste en cuenta a la hora de diseñar tu equipo?

Sin duda alguna, no solo en la Junta sino también en el propio equipo directivo hay una paridad absoluta entre hombres y mujeres, es algo que se ha tenido muy en cuenta. No podemos despreciar el talento femenino, no solo ya por estadística sino porque además la Junta ha tratado de configurarse como un espejo poliédrico de esa realidad de la abogacía en Madrid, que es una realidad muy compleja. Significa que hay abogados de despachos grandes, de despachos pequeños y artesanales, hay turno de oficio. Y hay abogacía in house, que tradicionalmente había estado excluida u olvidada en las juntas de gobierno, y que son una pieza clave de la abogacía en Madrid. Se incorpora también el mundo académico a través de una directora de marketing y transformación digital que tuvo una responsabilidad como Vicerrectora y que también pretende ser un impulso en todo lo que en la formación del Colegio de Abogados. Esta Junta es el reflejo de una realidad muy polifacética en Madrid.

Lanzasteis hace unos meses vuestra solución de gestión de conocimiento en la biblioteca del ICAM, una herramienta creada junto a Lefebvre. ¿Qué feedback os está llegando? ¿Cómo está funcionando?

Esa área lo maneja mejor el diputado bibliotecario Emilio Ramírez, pero es una apuesta decidida por un proceso de innovación en el Colegio de la que ya estamos haciendo las primeras evaluaciones. 

«La abogacía in house, que tradicionalmente había estado excluida u olvidada en las Juntas de Gobierno, son una pieza clave de la abogacía en Madrid»

Una herramienta muy orientada al usuario, que son los colegiados… 

Al final, el Colegio tiene que enfocarse hacia el usuario y lo que tratamos es de facilitar esas herramientas que no siempre están al alcance de todos los despachos. Es realmente un proceso de apertura y democratización, en cierto sentido, del acceso a la tecnología.

En la mesa redonda en la que has participado ha intervenido también el Decano del Colegio de Procuradores de Madrid, que se ha mostrado escéptico ante este hype de inteligencia artificial que nos envuelve. Un escepticismo que, hay que decirlo, nos parecido razonado y razonable.

La inteligencia artificial y la disrupción tecnológica que estamos viviendo son procesos que, inevitablemente, van a conllevar determinados riesgos si no son bien utilizados, pero también nos van a aportar extraordinarias ventajas. Habrá riesgo de posible suplantación de identidad, de piratería, hay un riesgo de posible desinformación ante la propagación de noticias maliciosas o noticias falsas, pero el aporte siempre va a ser infinitamente superior cuando tenemos una tecnología bien empleada. Desde el ICAM, por una parte, mantenemos una labor de vigilancia como centinela de los derechos civiles de la ciudadanía, y por otra, queremos ser interlocutores en todo ese proceso de regulación sobre las nuevas tecnologías para tener muy presente lo que va a ser la visión de la abogacía como defensora de los derechos civiles. Y en tercer lugar, debemos tener absolutamente claro que para que esa tecnología no tenga un impacto negativo en el ejercicio de la profesión, tenemos que ser capaces no de rechazarla, sino de integrarla en nuestra actividad cotidiana. De esta manera, no tiene que suponer una afectación negativa en el ejercicio de la actividad y una pérdida de puestos de trabajo, sino que tiene que ser un aporte y un valor añadido. De hecho, la inteligencia artificial, señalaba el otro día en un desayuno informativo Manuel Marchena, el Presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, puede ser un aporte a los despachos pequeños y medianos que suponga esa igualdad de condiciones de trabajo frente a otras estructuras dotadas de mayor capacidad. 

«La inteligencia artificial y la disrupción tecnológica que estamos viviendo son procesos que, inevitablemente, van a conllevar determinados riesgos si no son bien utilizados, pero también nos van a aportar extraordinarias ventajas»

Me parece muy relevante el perfil de UNIE, una universidad creada por un gran grupo empresarial como es Grupo Planeta y muy enfocada al derecho empresarial y a la práctica legal. Además, en su Grado de Derecho han incorporado unas menciones legaltech de especialización en este ámbito de hasta 36 créditos con asignaturas sobre inteligencia artificial, big data, protección de datos, ciberseguridad, e incluso publicidad y marketing online, porque de nada sirve ser un abogado excelente en derecho tecnológico si no se desarrollan las capacidades para atraer, captar y fidelizar clientes.  Poco a poco algo ya está cambiando también en las universidades.

La Universidad y el  ejercicio profesional son dos mundos que tienen que estar necesariamente conectados. Cuando no se produce esa conexión hay una ruptura con la realidad social. Estamos en un entorno en el que universidad y ejercicio profesional conectan a través del desarrollo de aplicaciones y de infraestructuras básicas que después permiten formar un profesional preparado para el ejercicio. Por ejemplo, el hecho de tener una sala de vistas, como la que hemos inaugurado en UNIE, es extraordinariamente significativo. Comentaba con el Rector y la Decana que cuando terminé en la Facultad de Derecho y empecé a trabajar, a la semana siguiente prácticamente ya tuve el primer juicio. Llamé al que era mi profesor de Derecho penal para preguntarle una cuestión básica como dónde me siento al entrar en el juzgado, y no supo contestarme: me dijo que nunca había estado en una sala de vistas. Los alumnos de UNIE no tendrán que pasar ese apuro, ya que llegarán a una sala de vistas sin miedo escénico después de haberla pisado durante muchas ocasiones. Sin duda, es un acierto que la Universidad se acerque al ejercicio real de de la profesión. Respecto a la introducción de nuevas materias, responde a la realidad misma: ya nos lo están demandando las empresas en los despachos de abogados y, por lo tanto, las firmas legales queremos alumnos ya formados en esta materia.

¿Existe una brecha entre las universidades privadas, que potencian mucho más el conocimiento de legaltech, compliance, inteligencia artificial, frente a las universidades públicas?

Como digo, es fundamental tener esa conexión entre universidad y ejercicio profesional. De hecho, en el ICAM uno de los objetivos que tenemos es crear el carnet de precolegiado, precisamente para que todos los estudiantes, con independencia de qué Universidad procedan y qué tipo de formación curricular hayan podido tener, comiencen a aproximarse a la práctica profesional, incluso pudiendo acceder a las distintas secciones especializadas que tenemos en el colegio, que ya van a ser 51, y de esa manera puedan orientar su futuro profesional. En Madrid, con más de 77.000 compañeros colegiados, tenemos secciones de todo tipo, como la de derecho farmacéutico, sanitario, medio ambiente, energía, competencia, bancario, consumo, u otras más innovadoras como las mencionadas anteriormente.  Esa aproximación para el precolegiado va a suponer descubrir hacia dónde quiere orientar su futuro.

«La Universidad y el  ejercicio profesional son dos mundos que tienen que estar necesariamente conectados»

Y ya para terminar, habéis creado una alianza muy potente con el Colegio de Barcelona en forma de manifiesto por una Justicia de calidad y alrededor de un programa I+D de innovación jurídica con mucho sentido, ya que compartís a un experto como es el prestigioso jurista Francisco Javier Orduña. Una sinergia esta que quizás vaya a más en un futuro, y que, bajo nuestro punto de vista, promete ejercer una influencia real en la sociedad. ¿Debería estar ‘preocupado’ el Consejo General de la Abogacía Española?

En absoluto. La unión entre el Colegio de la Abogacía de Madrid y el Colegio de la Abogacía de Barcelona suma las fuerzas de dos locomotoras con un extraordinario potencial como es el de nuestras dos instituciones, los dos mayores colegios profesionales de España y de Europa. Este movimiento tiene que significar una oportunidad para el resto de la abogacía española. ICAB e ICAM estamos al servicio de cada uno de los Colegios, no perdemos nuestra visión solidaria, no hay nada que temer. Insisto en que es una oportunidad para que otros colegios que no tienen la misma dimensión ni las mismas capacidades puedan beneficiarse de todo el potencial que significa trabajar juntos. Al final lo que estamos haciendo es poner recursos compartidos para un único fin.

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