El Congreso de la Abogacía, visto por la generación Z legal

  • Imagen principal: Encuentro con estudiantes en el Congreso de la Abogacía de Valladolid (Imagen obtenida en www.abogacia.es)

Fernando Tesón nos escribió hace unas semanas porque quería colaborar en Derecho Práctico. Estaba a punto de realizar el examen de Acceso a la Abogacía y le apasionaba, y le apasiona, todo lo relacionado con la tecnología legal y, en particular, con la gestión del conocimiento, tanto en despachos como en editoriales jurídicas. Vimos mucho talento en él, y no a pesar de su juventud, sino justamente a causa de ella, y le propusimos rápidamente colaborar en nuestra Guía Legaltech e invitarle al Congreso de la Abogacía de Valladolid (el día 9 estaba especialmente dedicado a los estudiantes de Derecho, la generación Z legal) para que trasladara negro sobre blanco todas sus impresiones y sensaciones del evento. Y esto es lo que nos contó…

La pasada semana tuvo lugar el XII Congreso Nacional de la Abogacía en Valladolid. Ha supuesto una confirmación a la actualización que está viviendo la profesión. La revolución digital viene para quedarse. La cita ha congregado a más de 2000 congresistas y 260 ponentes y ha resultado ser una oportunidad única para desarrollar nuevas relaciones y afianzar las ya existentes. Con un claro enfoque al cambio tecnológico el Congreso se configura como una herramienta de formación y aprendizaje entre compañeros para el futuro que se viene.

Quede patente que la abogacía ya no camina sola y ha abrazado con soltura a nuevos sectores integrantes en la profesión. Algo que me ha parecido obvio es el cambio que nuestra profesión está sufriendo, dentro de un sector que ya de por sí es cambiante. Hemos sabido modificar la perspectiva, a veces tan centrada en un único punto, y abrir el abanico que nos ofrece esa innovación. El cliente ahora es el centro de la ecuación y como tal el abogado está evolucionando, no solo agarrando el desarrollo tecnológico, sino además afianzándose en una mentalidad disruptiva. Ya lo sabemos: la competencia en este sector es abismal y, por tanto, las nuevas ideas marcan el camino. La innovación en la forma de actuar y tratar está marcando el camino y las nuevas fronteras requieren nuevos pasaportes que se adquieren con inquietud, formación y ambición.

El Abogado del 2019 bien sabe todo lo anterior y es por ello que este Congreso ha reflejado el cambio inevitable que estamos viviendo. Empezando desde la organización, hemos contado con una app y una web donde hemos podido diseñar nuestro propio programa atendiendo a nuestros intereses. Sumando la potente campaña de marketing con el hashtag #AbogacíaTransforma2019, que se ha movido de maravilla por diferentes redes y que siembra un mensaje claro.  Con el lema “Fuimos presente, somos futuro” y con una feria tecnológica que ha servido, más si cabe, para poder conocer en primera persona el funcionamiento de muchos de los productos y servicios que se ofrecen y que serán necesarios en un futuro no tan lejano. Destacar, por otro lado, las startups que allí se han dado a conocer, con todo lo que ello implica. Las más llamativas novedades que están instauradas y las que aún están por llegar fijan un punto en común en la transformación del sector.

Tanto las charlas, ponencias, plenarias y presentaciones no han dejado indiferente a nadie y, a buen seguro, ninguno se ha aburrido. Con múltiples opciones donde escoger, lo que creemos más oportuno para nosotros y con ofertas tan diferentes como marketing o tecnología. Con ponentes de primerísimo nivel y una ejecución ejemplar: imposible acudir a todas, circunstancia que con certeza me atrevo a afirmar era la intención de más de uno. A riesgo de parecer repetitivo me gustará remarcar, en este punto, la importancia que está tomando la profesión respecto a la colaboración con otros sectores. Es demasiado obvio que el abogado debe afrontar el futuro con conocimientos o especialistas colaboradores en materias tan alejadas del derecho como Marketing, Comunicación o Tecnología.

Respecto a las actividades que se han ofrecido en el Congreso no se puede decir nada malo. Los Premios Start Up Abogacía o el Hackaton son escaparates magníficos para la generación que venía y ya ha llegado. Incitar a mejorar y dar oportunidades siempre es bienvenido. Hacer hincapié en este punto debe ser obligatorio, pues no existe mejor palabra para resumir el Congreso que la palabra oportunidad.

No menos destacable es el peso que se le ha dado a temas tan vivos como el nuevo Código Deontológico, el Acceso a la Profesión de Abogado o la presentación de la Biblioteca Digital del Consejo General de la Abogacía. Nada se ha querido dejar en el tintero y no se han obviado los mencionados casos. Interactuando, además, con los múltiples asistentes e intentando siempre dar pie a la claridad y buen entendimiento. Positivo, sin duda, es que desde la organización se invite a conocer de primera mano los temas de más vital actualidad y sirva, además, como un foco de comunicación e información de todo lo que nos atañe.

La organización no ha escatimado en detalles, Hay que reconocer que Valladolid se encuentra relativamente cerca de Madrid y ésta, como capital, cerca de todo. Es por ello que la afluencia no ha sorprendido a propios y extraños y que el sector turístico de la ciudad del Pisuerga registraba más de un 90% de ocupación hotelera. Circunstancia que nos ha servido para conocer al abogado persona, y que se ha convertido en una oportunidad perfecta para el llamado networking.

La revolución tecnológica avanza a pasos agigantados y es muy difícil tan siquiera pisarle los talones. El entorno jurídico va a ir siempre un paso atrás, pero la idea, al fin y al cabo, es esa: avanzar por el mismo camino. Con el Congreso Nacional de Abogacía ha quedado claro que el cambio es inevitable. La tecnología ya está aquí y me agrada poder comunicar que el abogado no le hace ascos. Como sabemos, el sector legal vive en un constante cambio y sus miembros en permanente formación. La abogacía no teme al cambio, lo estudia y lo aplica. El futuro ya es presente y nosotros estamos preparados.

La generación Z es la más heterogénea pero también la más preparada, no hay duda. Especializados en innovar y con una mentalidad fresca y disruptiva. El sector no está sufriendo el cambio, está recreándose con él. En mi opinión, todo el camino que está llevando nuestra carrera nos lleva a la versatilidad, un futuro prometedor en el que gracias a todas las posibles vías de estudio vamos a poder abarcar todo lo que nuestra propia identidad de seres humanos no nos permitía antes. El abogado del siglo XXI ha de ser útil y práctico para colaborar en pro del avance tecnológico y que éste no sea una amenaza o un obstáculo; es por ello que, al contrario de la mayoría de voces, creo que nuestra responsabilidad es conocer un poco de todo antes que mucho de un poco. Vivimos en un mundo en el que la información puede llegar a ser más demandada que el oro, y los abogados han de ser válidos en la administración de dicha herramienta. La llave está en el conocimiento. Estamos listos, ahora debemos decidir cómo utilizarlo.

En definitiva, ha sido un Congreso muy productivo. Derecho Práctico ha tenido la oportunidad de charlar con varias de las personas más influyentes de nuestra profesión y sin duda todos coinciden en lo mismo: el cambio. Y, si me lo permiten, me gustaría añadir que ese cambio es ineludible.

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